Es más, por su propia naturaleza, las crisis no responden a nuestro modo de hacer las cosas.
En ese sentido, la definición del filósofo Leonardo Polo es muy apropiada y adecuada: “Crisis significa que ciertos postulados se han agotado y que ciertos modos de afrontar la vida ya no responden a las nuevas cuestiones”.
Habrá que enfrentar las crisis de modo diferente, habrá que ensayar ideas que nunca antes habíamos probado, lo que requiere el diseño de una estrategia diferente, que incluya definir muy bien los objetivos, pero también hacer un plan de acción muy preciso, objetivos y plan de acción tienen que tomar muy en cuenta las nuevas realidades.
Además hay que disponer de recursos para llevar a cabo el plan de acción, muchas veces los recursos (aunque parezca mentira) no son lo más importante; importa mucho más la inteligencia y sagacidad para definir una buena estrategia (y más adelante, disponer de una “voluntad inteligente” para llevarla a cabo).
Le emblemática empresa automotriz Ford nos está dando actualmente un buen ejemplo de estrategias para enfrentar la crisis.
El actual CEO de la firma, Alan Mulally (quien no proviene de la industria automotriz, sino de la aeronáutica), intuyó que se aproximaba una crisis y comenzó a juntar recursos; vendió activos no productivos o esenciales y se metió a un programa de reducción de costos inteligente.
Como resultado, cuando llegó la crisis, estaba mucho mejor posicionado que GM y Chrysler e incluso no tuvo que solicitar ayuda al gobierno de Estados Unidos como las otras dos armadoras.
Anticiparse es muy importante, actuar proactivamente también. Para anticiparse hay que “escanear” el entorno tratando de leer tendencias y modas e interpretando señales que nos den una semblanza de lo que podría suceder.
La ejecución se vuelve también crucial. Las estrategias son planos que sirven de guía para construir, pero sólo son eso, planos. La edificación es llevar a cabo lo que está señalado en ellos. Se requiere voluntad, guiada por la inteligencia. Los planos (la estrategia) son una idea teórica de lo que podría hacerse, ejecutarlo es convertir esa idea teórica en una idea práctica.
Quizá por eso nos resultan tan atractivos los encuentros deportivos. Normalmente el entrenador plantea una estrategia basado en sus conocimientos, en las características del equipo que va a enfrentar, pero también en las características (debilidades y limitaciones) de su propio equipo.
Nosotros nos sentamos a ver el juego, a ver cómo los jugadores tratan de llevar a cabo la estrategia. Por eso admiramos a Michael Jordan, el legendario jugador de los toros de Chicago en su época de gloria, pero también a su gran manager, Phil Jackson.
Claro, Jordan tenía a su lado a excelentes jugadores como Scott Pippen y Dennis Rodman. Cuando Pippen pasó a otro equipo, él mismo declaraba que algo le faltaba: Sí, dos excelentes ejecutores a los lados y un buen estratega.
Nuestro elemento final a considerar es el liderazgo. Corresponde al líder motivar a la organización para que trabajen a pesar de las dificultades que entraña la crisis, siempre pensando que hay luz al final del túnel.
Y así, mediante trabajo constante (Alan Mulally, el arriba mencionado Director General de Ford es conocido por trabajar 12 horas ¾ al día) estén preparados para cuando la situación mejore. Esto se logra motivando con mensajes que contengan propósitos audaces y descripciones emotivas, como afirman Collins y Porras.
Estrategias coherentes, ejecución implacable y buen liderazgo. Si vemos a empresas que han sabido superar crisis, encontraremos estos tres elementos presentes.
Por Carlos Ruiz González
Profesor de Política de Empresa y Director de Relaciones Internacionales en el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa, IPADE.
Fuente: http://www.ipade.mx/
Si bien nuestros objetivos pueden y seguramente varían uno de otros hay algunas cosas que pueden realizarse para no perder el “buen camino”:
1. Fijar un macro objetivo: Todo proyecto lo tiene, lo ideal es aspirar a lo máximo posible, nunca buscar como meta principal algo demasiado fácil. Por esto, debemos siempre tener una meta ambiciosa.
2. Dividir el objetivo principal: Cuando ya tenemos una meta importante, dividir la misma en pequeños objetivos y reales. Por ejemplo el primer objetivo de un blog comercial pueda ser vivir de sus ganancias, pero para eso primero podemos plantearnos al menos ganar el suficiente dinero para pagar el hosting. Luego podemos poner otro objetivo que sea ganar suficiente para pagar un servidor mejor y así sucesivamente.
3. Premios: Y a quien no le gustan?. Recuerda que los premios son descansos mentales y una forma de materializar nuestro esfuerzo.
4. Alejarse de personas negativas: Están por todos lados, y es difícil no encontrarse con alguna, pero lo mejor es no darles importancia.
5. Conocer a personas que te inspiran: Este punto esta relacionado al anterior, cuando uno lee historias de éxito, de personas que llegaron a lejos y salieron desde el mismo punto que uno, es decirnos a nosotros mismos que se puede y que no hay que aflojar.
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La mejor selección de artículos y casos de éxito sobre liderazgo y trabajo en equipo.
De allí que en los últimos años se ha difundido la creencia de que trabajar en equipo es una metodología que arroja resultados superiores a trabajar en forma individual, y aparecen como formas de trabajo capaces de dar respuesta a diversas necesidades.
Mientras que algunas empresas han reconocido que el trabajo en equipos es un recurso invaluable, otras anuncian que organizaran el trabajo en equipos, sin saber muy bien lo que esto significa y creen que basta con llamar equipo a un grupo de personas que desarrollan tareas relacionadas entre si. Y la frase TRABAJO EN EQUIPO se ha transformado en la mas utilizada en el mundo empresarial.
Pero la clave para entender la esencia de esta modalidad esta en considerar a las personas como el recurso mas importante con que cuenta la organización. Porque es en las personas en quienes habrá que confiar el uso de sofisticados equipos, espacios físicos, imagen empresarial, dinero y cuanto bien o recurso cuente la empresa para su funcionamiento. De su creatividad, capacidad de innovación, accionar cotidiano y sus relaciones interpersonales depende el éxito de la empresa.
Y es así como el trabajo en equipo se revela como la forma mas eficiente de canalizar en ellas el accionar de los individuos. De esta forma, las empresas obtendrán mayores beneficios apoyándose en grupos de personas, que si solamente lo hacen en algunos individuos destacados.
Los equipos aportan a las empresas beneficios importantes como creatividad, motivación, apoyo a las personas en procesos de cambio, flexibilidad laboral, eliminación de despilfarros, desarrollo de habilidades para detectar y resolver problemas, fluidas relaciones internas, mayor compromiso y menor rotación de persona y demás que luego se transformaran en mayores utilidades, mayor calidad, mayor competitividad, mayor productividad y mejor satisfacción al cliente.
Hay dos cualidades esenciales que caracterizan el trabajo en equipo: la primera se centra en la posibilidad de coordinar acciones, de alcanzar metas que serian imposibles en forma individual. La segunda es la capacidad diferencial que tienen los equipos para ver los mismos fenómenos desde diferentes perspectivas y descubrir nuevas posibilidades para actuar.
Entonces, ¿para que crear equipos de trabajo?
- Para establecer un foco colectivo en un programa, conjunto de clientes, proceso completo, problema u oportunidad
- Para integrar el trabajo de gente con distintas perspectivas y competencias
- Para desarrollar soluciones innovadoras reuniendo diversos puntos de vista y conocimiento
- Para generar alta participación en un grupo de gente que recibe autoridad y responsabilidad sobre una parte del negocio
- Para ahorrar tiempo y costos.
Pero para lograr equipos de alto rendimiento, es necesario estar atento a las necesidades individuales, del equipo y de la organización, articulados con lo que pasa en el mercado y con la competencia.
Por eso, la mejor forma de aprender a trabajar en equipo es el mismo trabajo en equipo. Los especialistas coinciden en que para que un equipo funcione, sus integrantes deben tener confianza en los demás, y en que la confianza se va desarrollando en los encuentros, a través de la discusión, el intercambio de ideas y las impresiones que cada miembro del equipo se va formando de los demás.
Fuente: http://www.degerencia.com/
En la primera lista, tenemos:
- Tener clara la misión, visión, propósitos, objetivos, y metas comunes.
- Conocer la etapa de desarrollo del equipo.
- Organización interna.
- Experiencia.
- Flexibilidad.
- Buen liderazgo.
- Tiempo disponible.
- Coherencia.
- Buen clima interno.
- Participación.
En tanto, entre los Factores que dificultan o desfavorecen el trabajo en equipo están los siguientes:
- Falta de tiempo, lo que conlleva a una falta de asistencia.
- Desconocimiento de la visión, misión, objetivos y metas de la organización.
- Clima laboral inadecuado falta de unidad, lucha por poder, temor, desconfianza.
- Falta o falla en el liderazgo.
- Falta de reconocimiento por parte de los lideres de la organización.
- Fracasos.
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Para conseguir una coordinación eficaz dentro del grupo de trabajo, es necesario conocer la propia actitud y posición dentro del equipo. La personalidad de cada miembro es un factor clave para lograr la interdependencia, la cual se logra básicamente mediante el test Belbin, elaborado por el Dr. Meredith Belbin del Henley Management College y su equipo, donde identifica nueve roles principales que aparecen repetidamente en los equipos de trabajo: creativo, investigador de recursos, coordinador, impulsor, evaluador, cohesionador, implementador, finalizador y especialista.
Una vez identificado el rol que solemos asumir, Cardona y Wilkinson destacan la necesidad de conocer nuestra posición dentro del equipo. Esta vendrá determinada no únicamente por nuestra personalidad, sino también por nuestra experiencia previa y conocimientos adquiridos.
Las tres preguntas básicas para entender nuestro rol en el equipo son:
- ¿En qué soy experto o en qué tengo experiencia?
- ¿Qué conocimientos tengo?
- ¿Para qué se me ha contratado en el equipo?
Respondiendo estas preguntas, podré llegar a entender “cuál ha de ser mi misión particular, mi aportación diferencial en el equipo” y, sobre todo, “de qué modo puedo realizar mi aportación diferencial”.
En el caso del Equipo de Trabajo, visto como sistema, la Sinergia se hace presente en aquellos Equipos donde el logro de los objetivos se alcanza gracias a que los integrantes comparten una dirección común, con un sentido de comunidad y apoyo mutuo.
Sinergia se refiere a la acción de una o más substancias que tienen efectos diferentes cuando se juntan, a los que pueden tener individualmente. Esto también se aplica al comportamiento humano y en especial a los grupos; para contradecir o reafirmar aquello de que “dos cabezas piensan más que una”, y nos enseña a tener cuidado con las “combinaciones” de personas, (a veces conviene y otras no) a menos que se logre formar un grupo armónico en el que puedan conjugarse fácilmente las inteligencias y las personalidades. Dicho de otra manera, en estos casos, el todo no es la suma de sus partes (2+2=5). La valoración de las diferencias (mentales, emocionales, psicológicas) es la esencia de la sinergia. Y la clave para valorar esas diferencias consiste en comprender que todas las personas ven el mundo no como es, sino como son ellas mismas.
El término tiene su origen en la Grecia antigua (en la palabra synergos), y equivale a cooperación, vista tanto como trabajar juntos, y como energía juntos (el vocablo ergon alude por igual a trabajo y a energía). Todo esto implica las beneficios resultantes del trabajo en colaboración como opuestos a los esfuerzos individuales aislados. Este concepto se utilizó en un principio en medicina y en ciencias experimentales, viendo la cooperación como la interacción entre dos o más elementos u órganos que al combinarse producen un efecto mayor que la mera suma o agregación de las partes.
Un buen ejemplo es un conjunto musical, en el cual, lo que realmente importa, es que los músicos sepan tocar juntos. Los equipos deben aprender a explotar el potencial de muchas mentes para ser más inteligentes que una mente sola. Tal sentimiento puede formularse con una frase como: ‘Ninguno de nosotros es más inteligente que todos nosotros’. Y el espíritu del equipo al enfrentar cada cuestión o desafío es: ‘Todos nosotros contra el problema, y no los unos contra los otros’.
La relación de un verdadero equipo es una relación completa. Y una relación completa requiere un pacto; una relación de pacto descansa sobre un compromiso compartido con ideas, problemas, valores, metas y procesos de administración. Los pactos reflejan unidad, gracia y equilibrio.
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