De acuerdo a esto, existen los siguientes aspectos para evaluar el clima laboral de una compañía: reconocimiento del trabajo, comunicación, trato justo, formación de las personas y sentido del trabajo, que constituyen los parámetros de un buen clima laboral.
Muchos son los empleados que pueden tener las aptitudes necesarias para realizar su trabajo, pero tal vez no estén funcionando al máximo de su capacidad por no estar en un ambiente agradable. El tejido empresarial moderno, tiene claro que el activo más importante de cualquier compañía es su factor humano. También, el hombre que trabaja ha dejado de ser una máquina generadora de dinero. Partiendo de estas premisas, los directivos deberán cuidar y potenciar al máximo este activo implantando en la compañía un clima laboral propicio para los empleados. Existen tantas formas de satisfacer a los trabajadores, como número de ellos, pero tampoco se trata de que el equipo directivo invente mil maneras distintas de cubrir necesidades y deseos de cada individuo, ya que se pueden distinguir una serie de pautas comunes de comportamiento en el colectivo de trabajadores cuando se analizan las necesidades de espíritu.
Buen liderazgo y administración
El desempeño del cargo de los administradores es fundamental para los resultados de la organización. El clima de cada grupo de trabajo es, de por sí, un resultado intermedio de un liderazgo y una administración eficientes. Por lo menos el 50% de las diferencias en el clima de los grupos de trabajo, puede atribuirse a las diferencias en las prácticas cotidianas de las personas que dirigen el grupo de trabajo. Las prácticas de la organización que pueden ser afectadas por los administradores, como la creación de tareas y trabajos, sistemas de recompensa, políticas y procedimientos, y estrategia, también pueden tener un gran impacto.
A fin de influir en el clima de un grupo de trabajo, los administradores deben:
- Entender las tres dimensiones clave del clima laboral;
- Evaluar el clima de su grupo de trabajo; y
- Tomar medidas para mejorar el clima de su grupo de trabajo.
Toma de medidas
La clave está en el liderazgo administrativo y las prácticas operacionales. De acuerdo con las deficiencias detectadas por el proceso de la ECGT, los grupos de trabajo podrían emprender las siguientes actividades:
-Conocerse mejor unos a otros mediante eventos rutinarios o periódicos programados durante horas hábiles o después de éstas
-Aclarar expectativas mutuas en cuanto al desempeño del trabajo
-Definir y alinear el grupo de trabajo en torno a los objetivos y las aspiraciones en común
-Inspirar a los integrantes del equipo reconociendo sus logros y habilidades
-Programar reuniones con regularidad para intercambiar información sobre los avances hacia los objetivos y el aprendizaje
-Fortalecer los sistemas de administración organizacional, especialmente aquellos que promuevan eficiencia en el trabajo
-Monitorear avances y usar los errores como oportunidades para aprender a hacer las cosas mejor.
Independientemente de las medidas que tomen los administradores u otros integrantes de un grupo de trabajo, éstos deben comunicarse eficazmente entre sí en formas que fomenten entendimiento y aprendizaje.
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Sin embargo, trabajar en equipo no es fácil. Sobre todo cuando los miembros difieren entre sí, o cuando no se identifican con los objetivos trazados.
Para que lo anterior no suceda en tu equipo de trabajo, toma en cuenta los siguientes consejos:
1. Forma el equipo de trabajo correcto. Recuerda que un equipo de trabajo: un equipo significa un grupo de personas que se reúnen para trabajar por un objetivo común. Por esto, hay que saber formar al equipo. Si ves que entre cada uno de sus miembros se necesiten los unos a los otros, y hay interdependencia entre ellos, estás al otro lado. Asegúrate entonces de contar con personas distintas, pero que cada uno sea un aporte.
2. El liderazgo es fundamental. Una vez definido tu equipo, está de tu lado el fijar reglas, definir claramente los roles de los miembros del equipo, y también establecer incentivos y reconocimientos por los resultados conseguidos. Deberá asegurar además que los objetivos del grupo no interfieran con las metas personales de sus integrantes.
3. Fortalece el sentido de pertenencia. Cuando los equipos de trabajo no se identifican con el resto, salen a la luz las peleas, los desencuentros y la competencia entre sus miembros, lo que termina fallando los objetivos y al equipo mismo. Para evitarlo, debe velarse por una buena comunicación entre sus miembros. Averigua qué esperan unos de los otros y en qué no concuerdan, para así ver si se podrá trabajar con ese equipo en forma óptima o buscar a nuevos miembros.
4. No establezcas metas difíciles de alcanzar. Para el cumplimiento de metas, los especialistas recomiendan establecer marcos de rendimiento bajos y altos, antes que metas utópicas. Tener claro cuáles son las fortalezas y debilidades de cada uno de los miembros del equipo, será entonces una buena manera de establecer metas que se transformen en desafíos personales para sus integrantes.
5. Crea un clima de trabajo agradable y democrático. Para cumplir las ansiadas metas y objetivos es necesario un clima de trabajo agradable. Pero, ¿cómo lograrlo?, con una buena comunicación entre sus miembros, donde se escuchen mutuamente y se respeten cada una de las opiniones. En un buen equipo de trabajo todos pueden expresarse libremente sin ser juzgados por sus compañeros de trabajo.
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- Crear un contexto de aprendizaje, donde exista permiso para equivocarse, y para reconocer los errores propios y los límites particulares, basando la valoración y el aprecio individual y grupal en la capacidad de aprender, de cambiar, de mejorar y trascender.
- Indagar la voluntad de descubrir las formas en que cada uno está contribuyendo con la situación de insatisfacción, sin culpas. Distinguir responsabilidad de culpabilidad.
- Verificar que todos los que participan en la conversación estén comprometidos con el propósito de mejorar, inhabilitando la búsqueda de culpables y desactivando todo comportamiento defensivo.
- Consensuar el compromiso de hablar de sí mismos ante el problema que enfrentan, con autenticidad y respeto. Si es necesario, acordar un marco de confidencialidad y otras reglas que ayuden a mantener una dinámica conversacional efectiva.
- Abrir un diálogo estructurado que busque explorar las siguientes cuestiones:
1. Describir el desafío que enfrentan
2. Clarificar las consecuencias de largo plazo (para cada uno, para las relaciones, para el grupo, para los resultados, etc.) de seguir igual, sin lograr mejorar.
3. Enumerar lo hecho hasta el momento, que resulta insuficiente para alcanzar la mejora esperada.
4. Aclarar los objetivos o resultados que esperaban alcanzar con esas acciones.
5. Descubrir los valores que quieren honrar con sus comportamientos.
6. Revelar las consecuencias negativas (para cada uno, para las relaciones, para el grupo, para los resultados, etc.) producidas por las acciones tomadas hasta el presente.
7. Encontrar nuevas acciones y diseñar formas diferentes de actuar, e interactuar, que se hagan cargo de los valores comprometidos y que a priori resulten más efectivas en lograr la mejora esperada.
8. Declarar nuevos compromisos de acción, explicitando quién hará qué, cuándo y para qué, y formas de controlar y dar seguimiento al cumplimiento de dichos compromisos.
9. Investigar los aprendizajes alcanzados por asumir responsabilidad ante el desafío planteado.
- Explorar estados de ánimo y emociones actuales tanto por lo sucedido en el diálogo como frente a las posibilidades futuras.
- Compartir apreciaciones sobre la efectividad del proceso realizado y generar propuestas de mejoras para posteriores encuentros de este tipo.
Sin embargo, es una tarea del departamento de recursos humanos, o bien del empresario, tener en cuenta cuáles son las habilidades y roles que ocupará cada individuo en un puesto de trabajo.
El trabajo en equipo es la aplicación de estrategias y metodologías que utiliza un grupo humano para el logro de objetivos comunes. Es decir, el grupo de personas que forman debe generar sinergia. Esto significa que complementan sus capacidades en pos de un objetivo, planifican actividades y comparten la responsabilidad. De ahí la importancia de armar un buen equipo.
Aunque ya hemos hablado de los tipos de roles existentes en un equipo de trabajo, éstos son: Coordinador, creativo, investigador, impulsor , evaluador, cohesionador, implementador, finalizador, especialista.
Teniendo en cuenta los diferentes roles, es necesario conocer ahora cómo avanzar hacia el logro de los objetivos. Según especialistas en el tema, para avanzar los integrantes del equipo deben crear opciones o alternativas válidas, a la vez que deciden qué está dispuesto a aportar cada uno. Aquí, el coordinador estimulará a los distintos miembros del equipo a que cada uno haga su aporte. Acá, la función del coordinador es primordial: integrar armónicamente las funciones y actividades desarrolladas por diferentes personas y coordinarlas para la búsqueda del objetivo común.
Cómo obtener compromiso del equipo
El “compromiso” en un equipo se obtiene cuando los miembros del grupo sienten que pueden expresarse libremente, hacer contribuciones sin perder individualidad, y construir en pos de objetivos deseables para todos, a la vez que alcanzables, gracias a que cada uno asume su responsabilidad.
Pero lograr esto no es fácil. Los miembros del equipo deben cumplir con ciertas competencias para alcanzar los objetivos, como la empatía, lealtad y confianza consigo mismo y con los demás, autoconocimiento y autorreflexión, sentido de responsabilidad, autodeterminación, optimismo, iniciativa y tenacidad, inquietud de superación, capacidad de autoevaluación.
A medida que el compromiso con el equipo se refuerza, este se familiariza con el desempeño de las tareas, los miembros van conociéndose mutuamente, los roles de equipo se configuran naturalmente y pueden ser observados con mayor claridad.
Además los miembros descubren cómo armonizar sus habilidades técnicas, sociales y emocionales en el equipo, incidiendo en el desempeño eficiente del grupo. Cada uno de los colaboradores irá abandonando su postura o individualidad negativa, para convertirla en un rol positivo que apunte a un objetivo común y le otorgue eficiencia al trabajo. Entonces, las personas que forman un grupo de trabajo se desarrollarán como equipo y aportarán ventajas visibles a la empresa.
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Para trabajar en equipo es necesario aprender técnicas y desarrollar habilidades. No basta con tener la intención o la voluntad para hacerlo.
De hecho, los gerentes y líderes de las organizaciones deben aprender a discernir cuándo y para qué formar equipos (recuerde que son como medicamentos muy potentes), generando así las condiciones y otorgando los recursos que faciliten su éxito antes, durante y después de terminada su misión.
Los equipos deben contar con un líder capaz de modelar con su propia actuación las conductas que espera de sus colaboradores.
El trabajo en equipo responde a un nuevo paradigma y concepto del trabajo, por lo cual sólo es eficaz en la medida que se esté dispuesto a emprender el camino del cambio, que se inicia en el cambio personal de cada uno de nosotros, analizando y reflexionando respecto a nuestros valores y acciones.
El trabajar en equipo es un viaje de esfuerzo y dificultades que requiere de tiempo y que necesita, por sobre todo, coherencia y apoyo de parte de la alta dirección.
Fuente: http://www.wikilearning.com
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¿Qué hacer, entonces?:
- Analiza: Para que el impacto de estos cambios sea mínimo, los especialistas sugieren en primer lugar saber cómo influye el cambio en sus responsabilidades y cuáles son las expectativas que existen con respecto al equipo de trabajo en esta nueva etapa. Así, es más sencillo prepararse para enfrentar los nuevos desafíos y comprender dónde es necesario poner el acento durante el desempeño de las tareas encomendadas.
- Ten paciencia: Actitudes como estar abierto a las modificaciones y ser paciente, se hacen importantísimas y ayudan a comprender mejor el rumbo que está tomando la organización, el sentido del trabajo que se realiza y el rol que se ocupa dentro de la empresa. Además, estar constantemente inquieto; preguntar, informarse y escuchar con detenimiento es fundamental para reconocer los pros y contras del cambio en vez de resistirlo prejuiciadamente.
- Infórmate: Por otra parte, también se recomienda tomar la iniciativa y reforzar el conocimiento de aquellas áreas que pueden ser importantes durante este proceso. Saber qué sucede en el rubro, cuáles son los temas coyunturales y cuáles son las tendencias en la industria, es primordial para entender mejor la situación y disminuir la incertidumbre, así como también para contar con una base más sólida al momento de intervenir en reuniones y tomar parte en nuevos proyectos.
- Negociar: Si la nueva situación implica un cambio en los deberes correspondientes a su puesto, una buena medida es solicitar a su jefe una nueva descripción del cargo que le sirva como guía para desempeñarse mejor. En caso de que la carga laboral aumente drásticamente o se incrementen sus horas en la oficina, intente negociar cuanto antes una modificación en su sueldo o beneficios, de acuerdo a las nuevas responsabilidades. Así, la adaptación a este nuevo escenario será un poco menos traumático.
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Por ejemplo, imagina que ayer ha sido un día hermoso para ti. Hoy llegas a tu lugar de trabajo con entusiasmo. Notas que en el ambiente hay tensión: caras largas, tristeza, frustración. Oyes conversaciones sobre la crisis, que esto así no puede seguir, que a dónde iremos a parar, etc… Tienen que reducir costes y las ideas son siempre las mismas: despedir gente, recortar viajes, diferir pagos. Te dices a ti mismo que esa es la única solución. Sientes miedo.
¿Que hacer, entonces?
Para lograr resultados sostenibles requerimos tener en cuenta tres dimensiones:
- La dimensión tradicional del negocio, donde el éxito se mide por la creación de valor económico.
- La dimensión humana colectiva, donde el éxito depende de las relaciones efectivas basadas en la confianza: una efectiva coordinación de acciones dentro de la empresa, con clientes y proveedores y un adecuado clima organizacional.
- La dimensión individual, donde el éxito significa que las personas están comprometidas con entusiasmo a una visión compartida, tienen la posibilidad de aportar valor y tienen las habilidades para perseguir los objetivos organizacionales.
De esto podemos deducir algo que todos sabemos -que en un estado anímico de miedo, conseguir resultados sostenibles es una proeza muy difícil de alcanzar-. Lo que a veces desconocemos es cómo ayudarnos a generar cambios en los estados de ánimo generales.
Fuente: http://www.espiritudeempresa.com
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Dentro de una conversación entre directivo y subordinado puede suponer entre estas, opiniones en desacuerdos, como también puntos en conflictos, dados por la diferencia de valores y pensamiento.
En este sentido, las siguientes condiciones planteadas por David Bohm y Peter Senge, importantes figuras dentro del desarrollo organizacional, contribuyen a que se desarrolle un correcto diálogo dentro de las empresas:
1. Permiso para la discusión
La discusión es un detonador necesario del diálogo, siempre y cuando las personas no se queden en esta etapa, sino que la trascienden con flexibilidad y humildad. Esto se refiere a la característica divergente del diálogo, donde no se pretende llegar a un consenso, sino que sirve para llegar a una aprehensión enriquecida de asuntos complejos.
2. Todos los participantes deben verse como ‘colegas’
La jerarquía puede dificultar el diálogo, y esta es una de las razones por las que es desafiante lograrlo en las organizaciones.
3. Se deben suspender los supuestos
Esto no puede suceder si no dejamos de “defender” nuestras opiniones ni tampoco si no somos conscientes de los supuestos básicos que dan pie a estas opiniones.
4. Actitud de curiosidad expresada en ‘preguntas exploratorias’
Esa capacidad de intentar conocer todos los rincones de las opiniones diferentes o contrarias a la nuestra, es la que permite mejorar los conceptos.
Fuente: www.altonivel.com.mx
Por ser una de las principales causas de fracaso de los equipos la falta de comunicación, el jefe debe adoptar varias actitudes, entre las que se destacan las siguientes:
- Ser una persona accesible, con una política de puertas abiertas, que comparte con sus colaboradores la información que recibe, que fomenta el diálogo y el debate dentro del grupo.
- En ningún caso criticar las opiniones que no son coincidentes. Si eres de este tipo de líder, es muy probable que en el equipo se imponga el secretismo (los colaboradores se guarden información: la información es poder).
- Mantener reuniones periódicas es una buena oportunidad de fomentar la comunicación dentro del equipo.
- Mantener una buena relación personal entre los integrantes del equipo, promoviendo – por ejemplo- actividades extra-laborales (el aperitivo del viernes, comidas de cumpleaños, jornadas de camping con toda la familia, etc.).
- Mantener una comunicación fluida entre el equipo con el resto de la organización. El equipo no puede vivir de espalda a la organización, tiene que involucrarse en la misma. Además, el equipo necesitará con toda seguridad información generada dentro de la organización por lo que tendrá que establecer los canales oportunos.
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Sin embargo, cuando esto sucede no hay por qué aflijirse. Es más; en la mayoría de los casos, cuando los equipos pasan por crisis suelen aunarse mucho más. Todo depende de cómo se afronte.
Entonces, ¿qué hacer cuando las cosas se ponen mal dentro de un equipo de trabajo?.
Según los especialistas, cuando surgen dificultades, por graves que éstas sean, es fundamental que el jefe del equipo informe a sus colaboradores, que no trate de “maquillar” la situación. Si esto no es así, el equipo perdería confianza en su responsable si se entera, por ejemplo, que les ha ocultado información o de que les ha falseado la realidad.
Así como los miembros exigen esta transparencia con el jefe del equipo, el líder también debe exigir lo mismo a sus colaboradores.
Si en sus ámbitos respectivos surgen dificultades deben comunicarlas inmediatamente para que el equipo pueda tomar las medidas oportunas.
Sea cual sea el problema, recuerda que es fundamental que la filosofía que impere en el equipo ante los problemas sea la de no buscar culpables sino soluciones.
Acá, algunos tips para que sepas cómo enfrentar las dificultades en un equipo de trabajo:
- Los problemas hay que afrontarlos con decisión, realizando una toma de decisiones por drásticas que sean (en estos momentos no valen las contemplaciones).
- En el caso de que hagan falta más recursos (humanos y/o técnicos) hay que solicitarlos a la dirección.
- Si el problema es grave (pone en peligro el proyecto o impide que se puedan cumplir los plazos establecidos), hay que ponerlo inmediatamente en conocimiento de la dirección. Esta debe conocer en todo momento el estado de las cosas para que no haya sorpresas finales.
- Siempre es importante conocer la opinión de los involucrados. Aunque fuera competencia exclusiva del líder tomar las medidas oportunas para hacer frente a un problema determinado puede resultar conveniente consultar con el equipo, pedirle su opinión.
- Como jefe, procura ir informando del desarrollo de los acontecimientos cada cierto tiempo. Es decir, que el equipo sepa en todo momento la situación en la que se encuentra el proyecto.
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